TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

—¡Guárdala!

Intenté acercarme.

El calor me obligó a retroceder.

—¡Daniel!

—¡Dile a mi hija que la quiero!

Grité hasta quedarme sin voz.

Los bomberos llegaron minutos después.

Para Daniel fue demasiado tarde.

En el hospital me cosieron el brazo y me explicaron que había sufrido una lesión importante en varios tendones.

Pero no fue el dolor físico lo que recuerdo con mayor claridad.

Fue lo que sucedió cuando desperté.

Valdés estaba sentado junto a mi cama.

No llevaba flores.

Sobre las rodillas tenía un sobre.

—Lamento mucho lo ocurrido —dijo.

Intenté incorporarme.

—Daniel murió.

—Lo sé.

—Usted sabe por qué estábamos allí.

Su expresión no cambió.

—Sé que ambos entraron sin autorización en un edificio de acceso restringido.

—Estábamos buscando pruebas.

Valdés dejó el sobre sobre la cama.

Dentro había fotografías.

En una de ellas Daniel aparecía abrazándome.

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