Pero no puede recuperar los domingos que dejamos pasar sin visitar a quienes nos aman.
Y tú, ¿qué habrías hecho en el lugar de Mariana? ¿Habrías perdonado a Alejandro después de semejante humillación?
Quizá todos conocemos a alguien que tiene la mesa puesta, esperando una visita que siempre prometemos hacer.
Tal vez hoy sea el momento de cumplir esa promesa.