Y eso era precisamente lo que aquella familia necesitaba.
Una promesa frente a la fotografía de Catherine
Esa noche, Daniel preparó la cena con ayuda de los trillizos.
La cocina se convirtió en un desastre.
Lucas derramó harina sobre la encimera. Ethan rompió un huevo antes de tiempo. Oliver insistió en mezclar los ingredientes y terminó con una mancha de masa en la nariz.
Pero Daniel no gritó.
Se rio.
Y cuando los niños terminaron, los cuatro limpiaron juntos.
Después de cenar, Daniel los acompañó hasta la habitación donde guardaban las fotografías de su madre.
Los trillizos se sentaron en la alfombra frente a una imagen de Catherine sonriendo junto a ellos cuando eran bebés.
—¿Papá? —preguntó Ethan—. ¿Mamá sabía que íbamos a crecer?
Daniel sonrió con tristeza.
—Sí, cariño. Soñaba con verlos crecer, ir al colegio, hacer amigos y descubrir qué querían ser cuando fueran mayores.