Dentro había fotografías, cartas y un cuaderno de tapas azules.
Thomas me indicó que lo abriera.
En la primera página había una frase escrita con su letra de juventud:
Para Eleanor, por si algún día vuelvo a encontrarla.
Pasé las páginas lentamente.
Había anotado fechas, recuerdos y fragmentos de cartas que nunca llegó a enviar. Algunas páginas estaban dedicadas a sus primeros meses de recuperación. Otras contenían recuerdos de nuestra universidad.
En una de ellas había dibujado el edificio donde nos conocimos.
En otra, había escrito mi nombre una y otra vez.
Pero lo que me hizo detenerme fue una página fechada muchos años después de su desaparición.
Decía:
Hoy he vuelto a soñar con ella. En el sueño, Eleanor está sentada junto a una ventana y tiene el cabello gris. Me pregunto si seguirá mirando el cielo cuando pasa un avión.