EL NUEVO DIRECTOR ME DEGRADÓ EL PRIMER DÍA… Y ESA MISMA NOCHE APARECIÓ EN MI CASA COMO MI CITA A CIEGAS

A las ocho y veinte acompañé a una mujer embarazada hasta el ascensor.

A las nueve, un hombre me gritó porque llevaba cuarenta minutos esperando una consulta.

No le dije que había operado corazones durante ocho años.

Simplemente busqué su cita y resolví el problema.

A las diez y cuarto apareció una mujer con un sobre azul entre las manos.

Tendría unos sesenta años. Vestía de negro y tenía los ojos hinchados.

—Disculpe —murmuró—. ¿Dónde puedo presentar una reclamación por negligencia médica?

El bolígrafo se me detuvo entre los dedos.

—Puede hacerlo en Atención al Paciente. Está aquí mismo. ¿Quiere que la ayude?

La mujer me observó detenidamente.

—¿Usted es médica?

—Sí.

—Entonces quizá pueda explicarme algo.

Abrió el sobre.

Sacó una fotografía de un hombre sonriente, sentado en una terraza frente al mar.

Lo reconocí inmediatamente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *