EL NUEVO DIRECTOR ME DEGRADÓ EL PRIMER DÍA… Y ESA MISMA NOCHE APARECIÓ EN MI CASA COMO MI CITA A CIEGAS

Detrás de ella, mucho más joven, había un hombre que conocía demasiado bien.

Ernesto Vidal.

Mi actual jefe de servicio.

—Papá, ¿qué ocurrió?

Mi padre tardó en responder.

—Tu madre descubrió que estaban comprando material sin controles adecuados. Hizo una denuncia interna. Pero desaparecieron varios documentos y acabaron acusándola de falsificar informes.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿La despidieron?

—Renunció antes de que resolvieran el expediente. Nunca consiguió limpiar del todo su nombre.

—¿Y por qué no me lo contaste?

Mi padre se quitó las gafas.

—Porque creciste soñando con ser médica. No quería que cargaras con una historia que no te pertenecía.

Levanté el recorte.

—Pero sí me pertenece.

Él me tomó de la mano.

—Tu madre pasó sus últimos años enferma, convencida de que alguna vez encontraríamos pruebas suficientes para demostrar lo que había ocurrido.

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