—Jamás he evaluado ese modelo —dije.
—La recomendación está fechada hace seis meses.
—Hace seis meses estaba participando en un congreso en Lisboa. Pueden comprobarlo.
Adrián inclinó ligeramente la cabeza.
Por primera vez desde que lo conocía vi algo parecido a la satisfacción en sus ojos.
No porque mi situación fuera buena.
Sino porque acabábamos de encontrar una contradicción verificable.
—La doctora Salazar queda apartada de cualquier función clínica relacionada con los hechos investigados hasta que podamos proteger la integridad de las pruebas —declaró—. Su declaración se incorporará al expediente.
Me levanté.
—Y mientras tanto seguiré repartiendo números.
Adrián aceptó el reproche sin defenderse.
—Por ahora, sí.
Lo miré con frialdad.
—Más le vale averiguar la verdad.
—Eso intento.
3. El nombre que mi padre conocía
Aquella tarde regresé a casa antes de lo habitual.
Mi padre estaba sentado frente a una caja de fotografías antiguas.