Para ella solo existía un hecho.
Había algo extraño debajo de su piel.
Algo que no parecía a las pequeñas marcas que había visto en otras personas.
—Hay algo detrás de su cuello, señor —susurró.
Dante no respondió.
Su respiración continuaba lenta.
Sophie esperó un instante.
Después volvió a observar la pequeña protuberancia.
La forma ovalada parecía casi esconderse debajo del cabello.
Había algo en sus bordes que a la niña le grababa las patas diminutas de un insecto.
Se acercó un poco más.
—Tiene un insecto de metal en el cuello.
La frase quedó suspendida entre el golpeteo de la lluvia.
Dante seguía dormido.
Sophie miró hacia su madre.
Anna estaba ocupada limpiando los estantes.
No parecía haber escuchado nada.
La niña volvió a centrarse en la nuca del hombre.
Quería saber si aquella forma era realmente tan dura como parecía.