PARTE 2: EL SECRETO DEL SILENCIO

—Vincent… ¿puedes oírme?

Asentí.

—Perfectamente.

Su rostro perdió el color.

Le mostré el objeto que habíamos guardado cuidadosamente en un recipiente.

—Explícame qué es esto.

Sullivan lo examinó sin tocarlo.

—Necesitamos enviarlo a un laboratorio.

Me acerqué.

—Durante treinta y siete años me dijiste que había nacido sordo.

—Eso indicaban tus expedientes.

—Entonces quiero verlos.

El médico tragó saliva.

—Los archivos más antiguos podrían ser difíciles de localizar.

Por primera vez, escuché el miedo en su voz.

Y comprendí que sabía más de lo que estaba diciendo.


Aquella noche no pude dormir.

La lluvia golpeaba las ventanas.

El viento silbaba entre los árboles.

Cada sonido era un descubrimiento.

Pero también una herida.

Pensé en mi madre.

Había muerto cuando yo tenía doce años.

Recordaba sus labios moviéndose mientras me abrazaba.

Recordaba sus lágrimas.

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