—Entonces explícame por qué me pedías la misma fotografía todas las noches.
—No es lo que piensas.
—¡Entonces dime qué es!
Por primera vez, su voz perdió aquella dulzura estudiada.
—Estaba intentando ganar dinero, Emily. No quería que esto se descontrolara.
Me quedé inmóvil.
—¿Ganar dinero?
—Tengo problemas económicos. Empecé utilizando algunas fotografías tuyas para un proyecto de publicidad. Después descubrí que podía conseguir clientes si creían que eras una mujer que ofrecía compañía privada.
Me llevé una mano a la boca.
—¿Utilizaste mi fotografía para engañar a hombres?
—Nunca pensé que llegarías a descubrirlo de esta manera.
No podía creer lo que estaba escuchando.
El hombre que me enviaba mensajes de buenos días, que me preguntaba si había cenado y que me decía que deseaba conocerme en persona había estado utilizando mi imagen para conseguir dinero.