PARTE 2 — EL SECRETO DEL ARROZ

Y la garantía era la tienda de Marco.

—Si no pagan, podrían perder el negocio —explicó.

María se cubrió el rostro.

Su hijo había trabajado quince años para construir aquella empresa.

Y ahora podía perderlo todo.

Aquella tarde María tomó una decisión.

Fue directamente a la tienda.

Encontró a Marco sentado detrás del mostrador, con el rostro entre las manos.

Cuando la vio, se levantó bruscamente.

—¡Mamá! Te dije que no vinieras.

Ella se acercó lentamente.

—Hijo, ¿qué está pasando?

Marco intentó sonreír.

—Nada. Solo estoy cansado.

María sacó la carta de su bolso.

—No tienes que protegerme con mentiras.

Entonces Marco comenzó a llorar.

—Patricia quiere quitarme la tienda —confesó.

María lo abrazó.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Porque me avergonzaba. Pensé que podía solucionarlo solo.

—Soy tu madre, Marco. No tienes que ser fuerte todo el tiempo.

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