PARTE 2 — EL SECRETO DEL ARROZ

A la mañana siguiente, María compró alimentos y sus medicamentos.

Después llamó a Marco.

El teléfono sonó cinco veces.

Finalmente contestó.

—Mamá, ¿recibiste el arroz?

—Sí, hijo. Encontré lo que pusiste dentro.

Hubo un silencio.

—¿Estás sola?

María frunció el ceño.

—Sí. ¿Qué ocurre?

Marco respiró profundamente.

—Escúchame bien. No vengas a mi casa durante unos días.

—¿Por qué?

—Porque hay cosas que todavía no puedo explicarte.

Antes de que María pudiera responder, escuchó la voz de su nuera.

—¡Marco! ¿Con quién estás hablando?

La llamada terminó inmediatamente.

Aquella tarde, alguien golpeó la puerta de María.

Era una mujer desconocida, de unos cuarenta años, vestida con un abrigo gris.

—¿Señora María Rodríguez?

—Sí.

—Me llamo Elena Salazar. Soy contadora de la empresa de su hijo.

María la invitó a pasar.

Elena parecía nerviosa.

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