Mi Suegra Se Quedó Con Sukara Sueldo, Pero No Sabía De Quién Era La Casa-aurelle

Sentí un escalofrío.

—Yo no he aceptado pagar esa casa.

—Entiendo. En ese caso, lo mejor será que cada parte revise la documentación antes de continuar.

Le agradecí la llamada y colgué.

Durante unos minutos me quedé mirando el teléfono.

Evelyn no solo había utilizado el dinero de David. También había presentado la compra como un proyecto respaldado por ambos.

Y aquello podía tener consecuencias mucho más serias que una discusión familiar.

No sabía si había actuado así por desesperación, por ambición o porque estaba convencida de que nadie se atrevería a negarle nada. Pero sí sabía una cosa: yo no iba a firmar documentos ni asumir deudas para sostener una decisión que nunca había tomado.

Guardé el número de Patricia y decidí contárselo a David cuando regresara.

No porque quisiera protegerlo de su madre, sino porque los dos necesitábamos conocer exactamente lo que estaba ocurriendo antes de dar cualquier otro paso.

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