Greta apoyó la cabeza en mi hombro.
—Me alegro de que Karen te llamara.
La abracé con fuerza.
Yo también.
Porque aquella llamada no solo me había obligado a mirar de frente a una persona en la que había confiado durante años.
También me había recordado algo que nunca volvería a olvidar:
Proteger a alguien no siempre significa evitarle todo dolor. A veces significa tener el valor de escuchar la verdad, incluso cuando esa verdad viene de una persona a la que queremos.
Y si algo aprendí aquella mañana en Pine Ridge fue que nunca debemos avergonzarnos de haber confiado en alguien.
La responsabilidad pertenece a quien decide traicionar esa confianza, no a quien creyó estar a salvo.
¿Tú qué habrías hecho en mi lugar? ¿Habrías intentado escuchar la explicación de Owen o habrías cortado todo contacto desde el primer momento?