Aquella tarde, Daniel volvió a llamarme.
—He encontrado algo —dijo.
—¿Qué cosa?
—Owen me pidió hace semanas que guardara una carpeta en mi casa. Dijo que eran documentos de un proyecto. Hoy he mirado dentro porque su comportamiento me preocupa.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
—¿Qué había?
—Copias de algunos documentos. Tu nombre aparece en varios. También hay impresiones de correos electrónicos y una lista de cantidades de dinero.
—¿Puedes enviarme fotografías?
—Sí. Pero hay algo más.
Daniel hizo una pausa.
—Hay una hoja con el nombre de Greta.
Me quedé inmóvil.
Unos minutos después, recibí las imágenes.
La mayoría eran documentos financieros y anotaciones que no entendía completamente. Pero una página llamó mi atención.
En la parte superior estaba escrito el nombre de Owen.
Debajo aparecían varias cantidades, fechas y una frase manuscrita: