PARTE 2: EL HOMBRE QUE MI FAMILIA ENTERRÓ EN VIDA Y EL SECRETO DE LOS 32 MILLONES

Nicolás se cubrió la boca.

—¿Puedo verla?

—Por supuesto. Pero solo cuando tú te sientas preparado.

Me miró durante un largo instante.

—Quiero verla.

Y por primera vez desde que había descubierto la fotografía, sentí que el dolor comenzaba a dejar espacio a algo distinto.

Esperanza.

## 8. La madre que recuperó a su hijo

El encuentro entre Valentina y Nicolás se organizó unos días después.

Yo estaba allí, sentado junto a Verónica, cuando el joven entró en la habitación.

Valentina permanecía junto a la ventana.

Al verlo, se llevó las manos a la boca.

—Nicolás…

Él se detuvo.

Había preparado muchas preguntas, pero ninguna salió de sus labios.

Valentina comenzó a llorar.

—No tienes que llamarme mamá si no quieres. No tienes que perdonarme por no haber podido encontrarte antes. Solo quiero que sepas que nunca dejé de buscarte.

Nicolás se acercó lentamente.

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