—¿Por eso desapareció?
—Sí.
La miré con incredulidad.
—¿Y me dejaste creer durante veintidós años que nuestro padre era un ladrón?
Camila comenzó a llorar con más fuerza.
—Tenía miedo.
—Todos teníamos miedo, Camila. La diferencia es que tú decidiste salvarte a ti misma.
Ella bajó la cabeza.
La reunión terminó sin que pudiera responder a todas las preguntas. Los investigadores continuaron con el caso y solicitaron las pruebas necesarias para determinar responsabilidades.
Yo salí de aquella sala con el corazón destrozado.
Mi hermana había participado en algo terrible.
Pero aún quedaba la persona que había iniciado todo.
Mi madre.
## 6. La verdad de una madre
Encontré a mi madre en la casa donde habíamos crecido.
Estaba sentada en el salón, mirando fotografías antiguas.
Cuando me vio entrar, sonrió.
—Mateo, hijo. Me alegra que hayas venido.
No le devolví la sonrisa.