Me senté de nuevo.
No podía culparla sin comprender primero todo lo que había sufrido.
—¿Y Nicolás?
Valentina se llevó ambas manos al pecho.
—Tu padre lo encontró hace unos años. Lo reconoció por una fotografía y por la fecha de nacimiento. Desde entonces ha intentado reunir pruebas para devolvérnoslo.
—¿Nicolás sabe quién eres?
—No. Le dijeron que su madre biológica había muerto y que su padre era desconocido.
Sentí que algo dentro de mí se rompía.
Habían robado a mi hijo.
Habían borrado a su madre de su vida.
Y habían convertido mi ignorancia en una prisión de la que tardé veintidós años en salir.
—¿Dónde está ahora? —pregunté.
Valentina miró a Verónica.
—Eso es lo que debemos averiguar.
## 4. El hombre que conocía todos nuestros secretos
Antes de marcharnos, Valentina nos entregó una dirección escrita en un papel.