PARTE 2 Y FINAL: Mi exmarido me abandonó por un hijo que ni siquiera sabía si era suyo… pero cuando descubrió quién era yo, ya era demasiado tarde.
A las 4:47 de la tarde, mi teléfono volvió a vibrar.
Preston había llamado siete veces.
No contesté.
Estaba sentada junto a mis hijas en una sala privada de la base militar. Madeline coloreaba un cuaderno mientras Sophie dormía apoyada en mi hombro, abrazando un pequeño conejo de peluche que llevaba consigo desde los tres años.
A través de los ventanales podía ver cómo los últimos preparativos para nuestra salida continuaban.
En menos de una hora, mis hijas y yo estaríamos en camino hacia mi nuevo destino.
Una nueva vida.
Sin Preston.
Sin sus padres.
Y sin la obligación de demostrarle a nadie que merecía respeto.
Entonces llegó un mensaje.
Preston: «Lena, por favor. Contéstame. Necesito hablar contigo. Es urgente».