PARTE 2: LA MULTIMILLONARIA ME OFRECIÓ 85.000 DÓLARES PARA FINGIR SER SU ESPOSO, PERO CUANDO DESCUBRIÓ QUIÉN ERA REALMENTE MI HIJA, ROMPIÓ A LLORAR

Dos años después de aquella primera noche, llevé a Abigail a la pequeña iglesia donde había encontrado a Darlene llorando por primera vez.

La fachada seguía siendo sencilla.

Las mismas puertas de madera.

Las mismas escaleras desgastadas.

Abigail llevaba una mochila rosa y un cuaderno lleno de dibujos.

—Papá, ¿por qué vinimos aquí?

Miré el lugar donde Darlene había permanecido sentada aquella noche, convencida de que su hija había muerto sin querer volver a verla.

—Porque aquí empezó una parte importante de nuestra historia.

Abigail se sentó a mi lado.

—¿Estabas enfadado con la abuela?

Sonreí con tristeza.

—Mucho.

—¿Y ahora?

Me tomé mi tiempo para responder.

—Ahora sé que hay cosas que no puedo cambiar. Y que algunas heridas necesitan mucho tiempo para sanar.

Ella abrió su mochila y sacó un dibujo.

Había cuatro figuras bajo un cielo azul: una niña, un hombre, una mujer mayor y otra mujer con el pelo largo.

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