Hace muchos años, una mujer confió en mà durante uno de los momentos más difÃciles de su vida. Yo hice una promesa y nunca pude cumplirla como debÃa.
Si alguna vez tienes una hija, espero que le des todo el amor que yo no supe dar cuando más se necesitaba.
No permitas que los errores de los adultos definan la vida de los niños».
Me quedé mirando aquellas palabras.
—¿Qué promesa? —pregunté.
Mi padre se secó los ojos.
—Tu madre ayudó a una joven que habÃa dado a luz en circunstancias terribles. La familia de aquella muchacha querÃa entregar al bebé a otra familia sin darle la oportunidad de decidir. Tu madre intervino. Intentó ayudarla a recuperar a su hija, pero las cosas se complicaron y perdió el contacto con ella.
—¿Y esa muchacha era…?
Vanessa asintió lentamente.
—Mi abuela.
La habitación quedó en silencio.