El vídeo de la boda terminó circulando fuera del grupo familiar. Se veía a Beatriz riéndose del “leñador pobre”, a varios invitados celebrando la humillación y a Mateo cubierto de barro.
Cuando algunos medios locales quisieron contar aquello como la historia de “la mujer despreciada que acabó casándose con un millonario”, Lucía solo hizo una declaración:
—El problema nunca fue creer que Mateo no tenía dinero. El problema fue creer que alguien vale menos cuando no lo tiene.
La frase corrió más que el vídeo.
7 meses después, la auditoría confirmó irregularidades y firmas falsas. Ernesto vendió el apartamento de Madrid y uno de sus locales para devolver parte del dinero. Lo hizo sin exigir perdón.
Nuria dejó la casa de su madre y consiguió trabajo en una gestoría. Meses después visitó a Lucía.