“Ninguna mujer ha logrado conquistar a mi hijo en siete años, y mucho menos lo hará una obrera con una niña”, me dijo su padre antes de ofrecerme dos millones de pesos. Yo había conocido a aquel millonario frío mientras trabajaba horas extras para sobrevivir. En lugar de aceptar el cheque, pagué mi café y me marché. Pero una noche de tormenta, un secreto escondido entre mis apuntes puso varias vidas en peligro.

—Primero me humillas frente a todos y ahora quieres quitarme el trabajo —susurró—. No sabes con quién te metiste.

Valeria guardó las fotografías en su celular, sin imaginar que aquel hombre estaba dispuesto a destruir mucho más que su reputación.

Y que la siguiente persona en intentar separarla de Alejandro sería alguien con muchísimo más poder que Rubén.

PARTE 2

Durante las semanas siguientes, Alejandro empezó a llegar temprano a la obra.

Al principio buscaba cualquier pretexto para acercarse a Valeria. Después dejó de fingir.

Una mañana, incluso intentó ayudarla a cargar bloques.

—Se va a lastimar esas manos de oficina, ingeniero —se burló ella.

—Entonces enséñame.

Valeria soltó una carcajada. Era la primera vez que Alejandro la escuchaba reír.

Poco a poco comenzaron a conversar.

Descubrió que su hija Sofía tenía cuatro años, adoraba los dinosaurios y vivía con ella en un pequeño departamento de Tonalá.

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