Ricardo observó a su hijo.
Era la primera vez que Alejandro lo enfrentaba sin pedirle aprobación.
—Te pareces mucho a tu madre cuando se enojaba conmigo —murmuró.
—Tal vez debiste escucharla más.
Alejandro salió sin esperar respuesta.
Después fue al departamento de Valeria.
No tocó la puerta inmediatamente.
Le envió un mensaje explicándole que sabía lo del cheque y que se marcharía si ella no deseaba verlo.
Un minuto después, Valeria abrió.
—Arturo te contó.
—Sí.
Se sentaron a la mesa de la cocina.
—¿Por qué cargaste con todo eso sola? —preguntó Alejandro.
Valeria bajó la mirada.
—Porque creí que si me alejaba, te evitaría problemas con tu padre.
—No quiero que renuncies a lo que sientes para protegerme.
—Es lo que he hecho toda mi vida. Resolverlo todo sola.
Alejandro tomó su mano.
—No quiero convertirte en alguien dependiente de mí. Quiero que puedas contar conmigo cuando lo necesites.