PARTE 2 — LA ÚLTIMA CARTA

—Porque el notario que preparó los documentos recientes trabaja para mi padre.

Durante varios segundos nadie habló.

Finalmente Julián se acercó a mí.

—Lucía, nunca quise casarme contigo por obligación.

Lo miré sorprendida.

—¿Qué estás diciendo?

—Que sé que no me amas. Y no pienso convertirme en otro hombre que te quite la libertad.

Sacó un pequeño sobre.

—Aquí están los recibos originales de la deuda de tu padre. He guardado copias durante meses.

Sentí lágrimas en los ojos.

—Julián…

Él sonrió con tristeza.

—Hay alguien más a quien quieres, ¿verdad?

No pude responder.

No hizo falta.

Julián miró a Mateo y comprendió.

Pero entonces escuchamos un disparo a lo lejos.

Los tres corrimos hacia el corredor.

Una columna de humo negro se elevaba detrás de los campos de maíz.

Mateo palideció.

—¡Los establos!

Corrimos hacia los caballos.

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