Pero los Montalvo jamás pagaron.
Anselmo lleva años intentando destruir los documentos originales.
Sentí que el corazón comenzaba a latirme violentamente.
—Mateo, eso significa que el pagaré podría ser una falsificación.
Él asintió lentamente.
Pero todavía quedaba una última página.
Los documentos verdaderos están escondidos donde Jacinto guardaba aquello que más valoraba.
Busca detrás del retrato de tu madre.
Mateo levantó inmediatamente la cabeza.
—El retrato está en la sala.
Corrimos hacia la casa.
Sobre la chimenea colgaba una pintura antigua de una mujer de ojos oscuros y expresión serena.
Mateo retiró cuidadosamente el marco.
Detrás encontró una pequeña abertura cubierta por una tabla.
Dentro había un tubo metálico.
Lo abrió.
Aparecieron escrituras, recibos y un documento notarial fechado en 1923.
Pero lo que más nos sorprendió fue un segundo contrato.
En él figuraba el nombre de Anselmo Montalvo.