Y a mí me había dejado con una pregunta que necesitaba resolver.
—Vanessa, ¿por qué tenía tanta prisa por mudarse?
Ella permaneció callada unos segundos.
Después respondió:
—Porque tenemos que abandonar el apartamento donde vivimos actualmente. Mark me dijo que había problemas con el contrato de alquiler y que no podíamos quedarnos allí después de este fin de semana.
—¿El apartamento está a nombre de los dos?
—No. Está a su nombre. Pero hay otra cosa.
Su voz bajó hasta convertirse en un susurro.
—Mark lleva semanas diciéndome que está atravesando problemas económicos. Que algunas de sus cuentas están bloqueadas y que necesita una dirección estable para recibir correspondencia importante.
Miré los documentos que tenía abiertos en el portátil.
La compra de mi casa.
La declaración provisional.
El mensaje de Mark.
De pronto, todo empezó a encajar.