Antes de que pudiera responder, un hombre de traje oscuro entró al salón.
—¿Laura Salgado?
—Soy yo.
Me entregó su tarjeta.
—Licenciado Ernesto Chávez. Asesoré a su madre en varios asuntos patrimoniales antes de su fallecimiento.
Patricia soltó una risita.
—¿Patrimoniales? Teresa apenas tenía para sus gastos.
El abogado ni siquiera la miró.
Abrió su portafolio y sacó un sobre sellado junto con varias copias certificadas.
—Su madre me pidió entregarle estos documentos después de su funeral.
Daniel se acercó.
—¿Qué documentos?
El licenciado colocó el primero sobre la mesa.
Era documentación relacionada con una propiedad.
Patricia se acercó por curiosidad.
Pero apenas leyó la dirección, perdió el color del rostro.
Era la dirección de la casa de tres pisos donde llevaba casi diez años viviendo.
La misma casa donde había tirado la maleta de mi mamá.
La misma que llamaba orgullosamente “la casa de los Ramírez”.