El hombre que bajaba las escaleras era Roberto Ramírez, el padre de Daniel.

Leyó la primera línea.

Después la segunda.

Cuando llegó al resultado, sus piernas parecieron perder fuerza.

Probabilidad de paternidad: 99,99 %.

Se dejó caer en una silla.

—Dios mío…

La mujer rubia se apartó de él.

—No puedo creerlo. Me pediste matrimonio esta noche y ni siquiera me contaste que tenías cuatro hijos.

Daniel no intentó detenerla.

Solo miraba los documentos.

—Yo creí que Mariana…

—¿Qué creíste? —pregunté—. ¿Que había inventado un embarazo? ¿Que había mentido sobre nuestro matrimonio? ¿Que podía atravesar sola todo aquello y después simplemente olvidarme de ti?

No contestó.

Porque no había respuesta que pudiera reparar lo que había hecho.

Pero todavía faltaba algo.

Algo que yo no sabía.

Roberto se sentó frente a nosotros y juntó las manos.

—Cuando Daniel recibió la noticia del embarazo, vino a verme. Estaba furioso y convencido de que lo habías engañado.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *