—¿Qué asunto?
Laura tragó saliva.
—Me dijo que existía un documento firmado por Daniel en el que renunciaba a cualquier reclamación relacionada con un embarazo de Mariana.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—¿Un documento?
Laura asintió.
—Me pidió que, si alguna vez aparecías, Mariana, le avisara inmediatamente. Quería asegurarse de que no pudieras reclamar nada de la familia.
Daniel miró a su padre.
—¿Existe ese documento?
Roberto no respondió.
En cambio, sacó una última hoja de la carpeta.
Era una copia de un acuerdo fechado ocho años atrás.
Al pie aparecía una firma que se parecía a la de Daniel.
Pero él la miró apenas unos segundos antes de negar con la cabeza.
—Esa no es mi firma.
El silencio volvió a apoderarse de la sala.
Roberto cerró los ojos.
—Entonces tu abuelo falsificó el documento.
Daniel levantó la vista hacia mí.