AQUÍ ESTÁ EL VIEJO VESTIDO VERDE QUE SE BURLARON… HASTA QUE LA NOVIA DETUVO LA BODA Y DIJO: “NADIE SE MUEVE HASTA QUE SU MADRE SE PARA A MI LADO”

Guardé el vestido en el cofre de madera.

Esta vez no lo hice para esconderlo.

Lo hice para conservarlo.

Porque algún día, cuando Marco y Lara tengan hijos, quiero contarles la historia de aquel vestido verde.

Quiero explicarles que su abuela lo llevó cuando nació su padre, que volvió a ponérselo cuando él se graduó y que lo eligió para su boda porque era una de las pocas cosas que conservaba de los años más difíciles de su vida.

Les contaré que una vez pensé que debía esconderme al fondo de una iglesia porque mi vestido era demasiado viejo.

Y que una novia detuvo su propia boda para recordarme que una persona no se vuelve pequeña por tener poco dinero.

Les contaré que ayudar a los demás no garantiza que recibamos algo a cambio, y que no debemos hacer el bien esperando aplausos.

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