Ahora no estaba tan segura.
Eleanor intervino.
—Su abuelo intentó mantener contacto. Conservó copias de cartas enviadas a distintas direcciones que le proporcionaron y de algunas que regresaron sin entregar.
Brianna se cubrió la boca.
—Nunca recibí ninguna.
Mamá se sentó.
Papá parecía perdido.
Y entonces comprendí que los 450,000 dólares no eran el único secreto de aquella familia.
Durante diecisiete años, mamá había administrado también las historias que cada uno conocía sobre los demás.
Nos había separado con versiones distintas de la misma ausencia.
Pero no iba a resolverlo todo en una mañana.
Eleanor miró a mis padres.
—Necesito pedirles que retiren el camión y abandonen la propiedad. Cualquier cuestión relacionada con las transferencias deberá tratarse por medio de sus representantes legales.
Papá asintió lentamente.
Mamá se levantó de golpe.
—No pienso irme hasta que Emily me dé lo que me corresponde.