PARTE 2: LA FIRMA QUE NUNCA PUSE – BOGHTAT

—No quería preocuparte.

—Entonces debiste dejar mis documentos donde estaban.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.

Por primera vez en muchos años, parecía comprender que no estaba discutiendo una simple transferencia de dinero.

—No quería robarte, mamá.

Respiré hondo.

—No sé todavía qué ocurrió exactamente. Eso tendrá que aclararse con documentos y con una investigación. Pero sí sé que yo no autoricé lo que aparece en ese papel.

Él asintió lentamente.

—Lo sé.

Aquella respuesta me heló.

—¿Qué acabas de decir?

Santiago se cubrió el rostro con las manos.

—Sabía que no habías firmado esa versión del documento.

El silencio que siguió fue insoportable.

—¿Entonces por qué permitiste que se presentara?

No respondió.

—Mírame, Santiago.

Levantó la cabeza.

—¿Sabías que estaban utilizando una firma que yo no había puesto?

—Sí.

Me quedé inmóvil.

No necesitaba que me explicara el resto para comprender que la situación era mucho más seria de lo que había querido admitir.

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