PARTE 2: LA FIRMA QUE NUNCA PUSE – BOGHTAT

Aquellas palabras me hicieron sentir que el suelo se inclinaba bajo mis pies.

—Explícame qué significa eso.

Se sentó cuando finalmente lo invité a entrar.

Durante varios minutos habló de deudas, de la empresa, de pagos atrasados y de decisiones que había tomado creyendo que podría resolverlo todo más adelante.

La empresa atravesaba dificultades. Había compromisos que no podía cubrir con sus ingresos y llevaba meses intentando conseguir financiación.

—Pensé que, si organizábamos tus bienes dentro de un fideicomiso familiar, sería más fácil negociar —dijo.

—¿Quién es «organizábamos»?

Se quedó callado.

—¿Quién preparó los documentos, Santiago?

Se frotó la frente.

—Fernanda conocía a una persona que podía ayudarnos con los trámites.

—¿Y yo?

—Pensé que estarías de acuerdo.

Lo miré fijamente.

—¿Pensaste que estaría de acuerdo con algo que jamás me explicaste?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *