PARTE 2: La esposa a la que humilló era la hija del hombre que podía destruir su imperio

Spencer reconoció la silueta antes de distinguir su rostro.

Phoebe.

Su sonrisa desapareció.

—¿Qué hace ella aquí? —murmuró.

Paisley siguió su mirada.

—¿Tu esposa?

Phoebe caminaba junto a Raymond Harrell.

No detrás de él.

No a varios pasos de distancia.

A su lado.

Cuando llegaron al centro del salón, Raymond se detuvo.

—Buenas noches a todos —dijo—. Antes de continuar con el programa, quiero presentarles a alguien muy importante para mí.

Spencer sintió que el estómago se le contraía.

Raymond tomó la mano de Phoebe.

—Esta es mi hija, Phoebe Harrell Conway.

El salón quedó en silencio.

Alguien dejó caer un tenedor.

Una mujer se llevó la mano a la boca.

Spencer retrocedió medio paso.

—No… —susurró.

Paisley lo miró.

—¿Qué está pasando?

Él no respondió.

Raymond continuó:

—Durante los últimos tres años, mi hija decidió construir su propia vida, lejos de mi dinero y de mis contactos. Respeté su decisión porque creí que merecía descubrir quién era por sí misma.

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