PARTE 2: La esposa a la que humilló era la hija del hombre que podía destruir su imperio

Los invitados aplaudieron mientras él descendía del escenario.

Spencer aprovechó la oportunidad y se acercó inmediatamente.

—Señor Harrell, es un honor conocerlo. Soy Spencer Conway, director ejecutivo de Conway Holdings.

Raymond lo miró.

No le tendió la mano.

—Lo sé.

Spencer interpretó aquellas palabras como una señal de que su nombre comenzaba a ser conocido en los círculos adecuados.

—He seguido de cerca sus inversiones. Creo que nuestras compañías podrían desarrollar una alianza extraordinaria.

—¿De verdad?

—Sin duda. Tengo una propuesta que podría interesarle.

Raymond tomó una carpeta que uno de sus asistentes llevaba consigo.

—Curioso. Yo también tengo algo que me gustaría discutir con usted.

Spencer sonrió con entusiasmo.

—Estoy a su disposición.

Entonces se abrieron las puertas principales del salón.

Las conversaciones disminuyeron poco a poco.

Un hombre del personal de seguridad entró primero. Detrás de él apareció una mujer con un vestido azul marino.

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