Un nuevo comienzo
Seis meses después, Phoebe entró en una pequeña oficina del centro de Cleveland.
No era una mansión.
No tenía lámparas de cristal ni suelos de mármol.
Había una mesa de madera, dos escritorios y una ventana desde la que se veía el movimiento de la ciudad.
En la puerta había una placa:
Harrell Foundation — Programa de Independencia Económica.
Phoebe había decidido dedicar parte de su tiempo a desarrollar programas de formación laboral y asesoría financiera para mujeres que necesitaban reconstruir sus vidas después de relaciones abusivas o de situaciones de dependencia económica.
No pretendía resolver todos los problemas con dinero.
Quería ofrecer herramientas para que otras mujeres pudieran tomar sus propias decisiones.
Su padre financió el proyecto, pero ella dirigía el trabajo cotidiano.
Aquella mañana recibió a una mujer de cuarenta años que llevaba meses intentando encontrar empleo después de una separación difícil.