Spencer guardó silencio.
—¿Me habrías llevado a la gala si yo hubiera aparecido con un vestido nuevo, pero siguiera siendo la misma mujer a la que despreciaste hace unas horas?
—Phoebe…
—¿Me habrías tratado con respeto si nunca hubieras descubierto cuánto dinero tiene mi familia?
Él no respondió.
Y en ese silencio, Phoebe encontró la respuesta que llevaba tres años intentando obtener.
Se quitó el anillo de bodas.
Lo sostuvo en la palma de la mano durante un instante.
—Te amé cuando no tenías asegurado tu futuro. Te apoyé cuando dudabas de ti mismo. Defendí tus decisiones incluso cuando me dolían.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, pero no dejó que su voz temblara.
—No necesitaba que fueras rico, Spencer. Necesitaba que fueras bueno conmigo.
Él dio un paso hacia ella.
—No tires tres años por una noche.
Phoebe negó lentamente con la cabeza.