PARTE 2: La esposa a la que humilló era la hija del hombre que podía destruir su imperio

Paisley perdió la sonrisa.

Varias personas se volvieron hacia ellos.

Spencer bajó la voz.

—Deja de hacer una escena.

Phoebe no levantó el tono.

—Yo no hice una escena, Spencer. Tú me dejaste en casa porque te avergonzaba mi vestido.

Luego miró a su padre.

—Papá, ¿podemos continuar con la noche?

Raymond asintió.

—Por supuesto.

Y se alejó con ella.

Spencer permaneció inmóvil, rodeado de personas que minutos antes intentaban ganarse su atención.

Ahora todos parecían evitar su mirada.

Pero lo peor todavía no había ocurrido.

La carpeta que podía cambiarlo todo

A las 9:24, Raymond pidió a Spencer que lo acompañara a una sala privada junto al salón principal.

También invitó a dos miembros del consejo de inversión y a la directora jurídica de Harrell Global.

Phoebe decidió acompañarlos.

Spencer intentó recuperar su seguridad.

—Señor Harrell, imagino que esta situación personal no afectará nuestras negociaciones.

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