El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Volveré el viernes. No porque tenga que hacerlo, sino porque quiero volver a casa.

Mariana leyó esas palabras tres veces.

Luego dobló la carta y la guardó en el cajón donde conservaba las últimas fotografías de su padre.

No se lo contó a nadie.

Pero aquella noche preparó el guiso favorito de Daniel.

7. La fortuna que no podía comprar el perdón

Daniel regresó el viernes por la tarde.

Traía un caballo nuevo, ropa limpia y una pequeña bolsa de monedas.

Mariana lo esperaba junto a la puerta.

—¿Cómo te fue?

—Mejor de lo que esperaba. Peor de lo que quería.

Le explicó que la investigación seguiría adelante, que varios contratos habían sido revisados y que la empresa tendría que devolver cantidades cobradas indebidamente si se confirmaban las irregularidades.

—¿Y tu tío?

—Ya no puede tomar decisiones por su cuenta. Tendrá que responder por lo que se demuestre que hizo.

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