El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

Y tres trabajadores que regresaban de una propiedad cercana no habían llegado a sus casas.

Daniel escuchó el informe en silencio.

Después se puso el abrigo.

—Tomás, ensilla los caballos.

Mariana se interpuso entre él y la puerta.

—¿Adónde vas?

—A buscar a esos hombres.

—Apenas puedes mover la mano.

—Puedo montar.

—Eso no significa que debas hacerlo.

Daniel la miró.

—Si fueran trabajadores míos, iría a buscarlos. Y aunque no lo fueran, seguirían siendo hombres atrapados en la nieve.

Mariana sostuvo su mirada.

Era una respuesta que no podía discutir.

—Entonces no irás solo.

—Mariana…

—No voy a permitir que te mates intentando demostrar que eres valiente. Voy contigo hasta donde pueda llegar el trineo, y después decidiremos qué hacer.

Tomás se ofreció a acompañarlos.

También se unió don Jacinto Rivas, que llegó con dos caballos y una pala.

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