El Hombre Sin Nada Que Podía Comprar Veinte Veces El Rancho De Mariana-lbsuong

La nieve cubrió los caminos.

Los árboles crujieron.

El viento golpeó las paredes como si quisiera arrancarlas de sus cimientos.

Pero la casa resistió.

La barrera que Daniel había construido frenó parte del viento y desvió buena parte de la nieve antes de que llegara al edificio. El establo permaneció en pie, y las vacas se mantuvieron protegidas.

Mariana pasó la noche levantándose para comprobar que su madre respirara con normalidad y que el fuego no se apagara.

En una de esas ocasiones encontró a Daniel sentado junto a la chimenea, con una manta sobre los hombros.

Tenía la mano herida apoyada sobre una almohada.

—Deberías dormir —le dijo ella.

—Tú también.

—Yo estaba aquí primero.

Él sonrió apenas.

Mariana se sentó en el otro extremo del banco.

Durante un rato escucharon el viento.

—¿Sabes qué es lo que más me asusta de todo esto? —preguntó ella.

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