La habitación 806: El secreto que Alejandro Salgado había ocultado durante trece años

Y Valeria, sentada junto a la ventana, comprendió que a veces la verdad no repara una vida.

Pero puede devolverle a una persona el derecho de comprenderla.

El secreto final de la habitación 806

Meses después, Valeria volvió a encontrarse con Alejandro.

Esta vez no fue en un hotel.

Fue en una cafetería pequeña, cerca de la clínica donde ella trabajaba.

Había pasado mucho tiempo desde aquella noche en la habitación 806.

Alejandro le había pedido disculpas en varias ocasiones, pero nunca le exigió que lo perdonara ni que retomaran la relación que ella había imaginado al principio.

Había respetado sus límites.

Y eso, para Valeria, significaba más que cualquier declaración romántica.

—Mi madre está mejor —le contó—. Gabriel la visita una vez por semana. Están intentando conocerse de nuevo.

Alejandro sonrió levemente.

—Me alegra.

—Yo también estoy mejor.

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