Ella intentó localizarlo durante meses.
Nadie le daba información.
La familia Salgado le hizo creer que Gabriel había muerto.
Poco después, perdió el embarazo.
Desesperada y sin recursos, regresó a su ciudad natal.
Años después conoció al hombre que se convertiría en el padre de Valeria.
Él sabía que ella había sufrido una pérdida, pero nunca conoció todos los detalles de su relación anterior.
—¿Y por qué nunca investigaste lo que ocurrió? —preguntó Valeria.
Su madre bajó la mirada.
—Porque recibí una carta.
—¿Qué decía?
—Que Gabriel había muerto y que, si seguía buscando, también pondría en peligro a las personas que amaba.
Valeria sintió que se le encogía el corazón.
—¿Conservas esa carta?
Su madre asintió.
Se levantó, entró en su habitación y regresó con una caja de madera.
Dentro había varias fotografías, un pañuelo bordado y un sobre amarillento.