PART 2 ; La carta escondida en el sobre

—Sí —respondió.

Alejandro cerró los ojos, aliviado.

Sofía gritó de alegría y se lanzó a abrazarlos.

—¡Ahora somos una familia!

Valeria la abrazó.

—Sí, cariño. Pero quiero que sepas algo.

Sofía levantó la cabeza.

—¿Qué?

—Tu mamá siempre será tu mamá. Nadie va a ocupar su lugar. Y yo nunca voy a pedirte que la quieras menos para quererme a mí.

La niña la miró con seriedad.

Después sonrió.

—Lo sé. Mi papá dice que el corazón puede guardar muchas cosas.

Valeria miró a Alejandro.

Él asintió.

—Y tu mamá siempre tendrá un lugar en él.

Sofía abrazó a ambos.

Y bajo el sol de aquella mañana, los tres permanecieron juntos en el jardín.

No eran una familia perfecta.

Eran una familia que había aprendido que el amor no consistía en borrar las heridas, sino en acompañarse mientras sanaban.

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