Esa misma tarde, él le pidió que acudiera a la sala de reuniones de la fundación.
Sobre la mesa había varios documentos.
—Beatriz quiere que la fundación financie un nuevo proyecto —explicó—. Afirma que puede proporcionar viviendas temporales a familias afectadas por emergencias.
Valeria revisó la propuesta.
Las cifras parecían atractivas.
Pero había costos administrativos inusualmente elevados y cláusulas que permitían modificar el presupuesto sin una aprobación independiente.
—No recomendaría aceptar esto tal como está —dijo.
Alejandro asintió.
—Yo tampoco.
Valeria siguió revisando.
Entonces encontró un anexo que mencionaba una empresa relacionada con una antigua aseguradora.
El nombre le resultaba familiar.
Era una de las compañías que aparecían en los documentos del accidente de Elena.
—¿Por qué esta empresa está vinculada al proyecto? —preguntó.
Alejandro tomó la hoja.
Su expresión cambió.
—Beatriz trabajó con ellos después del accidente.