Sintió gratitud.
Porque su hija estaba empezando a hablar de su madre sin que el recuerdo se convirtiera en algo insoportable.
Y porque Valeria había encontrado la manera de acompañarla sin intentar reemplazar a nadie.
Capítulo 9. La tormenta que puso todo en peligro
Habían transcurrido casi ocho meses desde aquella primera cena cuando una tormenta azotó la región durante varios días.
Las lluvias provocaron inundaciones en algunas comunidades y dejaron a numerosas familias sin electricidad.
La fundación recibió decenas de solicitudes de ayuda.
Había niños que necesitaban medicamentos.
Personas mayores que no podían trasladarse a sus consultas.
Familias que habían perdido muebles, ropa y alimentos.
Valeria pasó horas coordinando llamadas, verificando presupuestos y organizando la distribución de suministros.
Alejandro se ocupó de conseguir vehículos y contactar a proveedores.
Trabajaron hasta la madrugada.
El segundo día, un vehículo que transportaba medicamentos no pudo llegar a una comunidad porque una carretera había quedado bloqueada.