Era más silenciosa.
Se manifestaba cuando miraba una fotografía de Elena y permanecía inmóvil durante unos segundos.
Cuando escuchaba una canción que ella solía cantar.
Cuando Sofía hacía una pregunta sobre su madre y él tardaba demasiado en encontrar las palabras.
Una tarde, la niña encontró un álbum familiar en la biblioteca.
Se sentó junto a Valeria y comenzó a pasar las páginas.
—Esta es mi mamá —dijo, señalando una fotografía.
Elena aparecía sentada en un jardín, con Sofía sobre las piernas.
—Era muy bonita —respondió Valeria.
—Papá dice que también era muy divertida.
—Seguro que sí.
Sofía pasó otra página.
—¿Tú conociste a mi mamá?
Valeria sintió que se le cerraba la garganta.
Podía haber mentido.
Podía haber dicho que solo había escuchado hablar de ella.
Pero recordó la voz de su padre en aquella grabación.