PART 2 ; La carta escondida en el sobre

Él era exigente.

Valeria era meticulosa.

Discutían sobre presupuestos, prioridades y plazos.

A veces ella consideraba que la fundación debía destinar más recursos a los gastos de transporte.

Alejandro pensaba que era necesario reservar una parte mayor para medicamentos.

En lugar de fingir que siempre estaban de acuerdo, aprendieron a discutir sin atacarse.

Y, poco a poco, Valeria comenzó a conocer al hombre que existía detrás del millonario.

El hombre que preparaba el desayuno de Sofía todos los días.

El que había aprendido a peinar a su hija viendo tutoriales en internet.

El que guardaba en una caja cada dibujo que ella le regalaba.

El que todavía se quedaba despierto cuando Sofía tenía fiebre, aunque al día siguiente tuviera una reunión con inversionistas.

También conoció la soledad que Alejandro había intentado ocultar.

No era una soledad dramática.

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