Alejandro asintió.
—Javier era un hombre orgulloso. No quería que te preocuparas por sus problemas económicos.
Aquello sí le resultaba familiar.
Su padre podía pasar días enteros sin comer correctamente con tal de que ella tuviera suficiente dinero para pagar la universidad.
Podía ocultar una enfermedad.
Restarle importancia a una factura.
Decir que todo estaba bien incluso cuando sus manos temblaban de cansancio.
Valeria bajó la mirada.
—¿Por qué no me dijo que el préstamo no era una deuda urgente?
—Porque después de que me pidió el dinero, ocurrió algo.
Alejandro sacó otra hoja de la carpeta.
Era una copia de un informe médico.
—Unos meses después del accidente de Elena, los médicos me dijeron que Sofía podía presentar dificultades emocionales importantes. Había dejado de hablar durante varias semanas. No quería comer con otras personas y se despertaba llorando.